Una leyenda inconfundible desde 1988 y uno de los aromáticos más imitados de la historia. Un destello mineral, casi de gasolina, dura apenas segundos antes de transformarse en una violeta especiada con matices de cuero. Complejo, viril y absolutamente icónico, evoluciona de forma dramática en la piel. Un fougère de carácter para quien busca algo distinto y memorable.