Una vainilla adulta: suave, ligeramente leñosa y nunca empalagosa. Canela y pimienta negra abren sobre incienso y osmanto, cayendo en vainilla de Madagascar, haba tonka y benjuí de Siam. Cálida, cambiante y sofisticada, es una vainilla pensada para grandes y no para golosos. Reconfortante y elegante, brilla en las tardes frescas y las noches tranquilas.