Un oriental goloso y envolvente de Givenchy, cálido de principio a fin. Un gourmand construido sobre vainilla de Madagascar, tabaco y café, sin capas superfluas. Reconfortante, sensual y de buena presencia, funciona de maravilla en el frío. Sencillo en su idea pero muy efectivo, es un abrazo cálido para las noches de invierno.