Humo dulce del Vesubio: ahumado, terroso e intenso. Frambuesa abre sobre abedul, ámbar y benjuí, con guaiaco, vetiver, pachulí y vainilla. Profundo, volcánico y de gran carácter, evoca la tierra fértil alrededor del volcán. Una fragancia de nicho para quien no teme lo audaz y lo memorable.